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“Cuando dentro de un país la población indígena es mayor que la población blanca o mestiza y ellos son los discriminados, te das cuenta que el racismo premia”

Producción de Mariela Ardaya.

Por Camila Blajos, Verónica Aguilar, Camila Molina y Bruna Antelo

En las últimas semanas, el tema principal en las redes sociales y en Estados Unidos ha sido el racismo. Concretamente, el racismo hacia los negros. La muerte de George Floyd, un ciudadano negro que murió después de haber sido arrestado por la policía y apretado contra el suelo de manera violenta por ella, fue la gota que colmó el vaso. Este suceso que fue grabado y compartido en redes sociales por todo el mundo provocó una serie de protestas en Estados Unidos y otros países como Alemania o Inglaterra. Pero estas protestas también sucedieron de manera virtual a través de las redes sociales. Se compartieron por todo el mundo, hasta en Bolivia, historias de otros actos de violencia racista con la etiqueta #blacklivesmatter exigiendo justicia.

En un país como Bolivia, donde todavía hay tanto racismo y discriminación, sobre todo hacia indígenas, exigir justicia por la muerte de George Floyd y muchos otros que murieron por la violencia racista en Estados Unidos puede ser un tema controversial. Por un lado, es importante saber lo qué está pasando en otros países y apoyar este tipo de movimientos. Pero por otro, hay que ser conscientes de que no nos encontramos lejos del racismo y que muchos somos racistas sin ni darnos cuenta a través de nuestros actos o nuestro lenguaje. No hay que quitarle importancia a la injusticia y el racismo en Estados Unidos, pero donde realmente podemos hacer una diferencia y actuar contra el racismo es en nuestro mismo país. 

Para entender mejor por qué este movimiento anti-racista se ha expandido por todo el mundo hasta llegar a Bolivia y cómo se vive el racismo aquí, hemos tenido el placer de entrevistar a Mariela Ardaya. Ella es mediadora de cultura, guía del Museo Arte Campo, y también es cantautora. Personalmente fuera del trabajo también apoya otras causas. Es voluntaria en el comedor infantil “Águila Dorada” - Plan 3.000 y ha estado participando en una fundación llamada “Fundación Mi Loncherita”. A través de esta fundación estuvo haciendo capacitación en prevención de abuso sexual.

1. Antes de empezar con las preguntas, ¿nos puede hablar un poco del racismo en Bolivia y de los grupos discriminados?
Voy a empezar leyendo la definición de la palabra racismo, que es “la ideología que defiende la superioridad de una raza frente a las demás y la necesidad de mantenerla aislada o separada del resto dentro de una comunidad o país”. Creo que, en un país como Bolivia, en el que hay tanta diversidad cultural, es muy fácil caer en el racismo. Creo que es una de las heridas más grandes que nos ha dejado el colonialismo y que realmente hemos convivido con ella, y que no la reconocemos. Tenemos mucho racismo arraigado, ya no solamente a grupos específicos, sino dentro de la cotidianidad. Las frases como “ay, es bonita pero es cambita’’, “ay que cambero que es”, todas estas cosas como “ay, es lindo pero tiene cara de indio’’… Usamos tanto estos términos de manera despectiva sin reconocer que el racismo lo tenemos en nosotros. Creo que es una realidad que no queremos, ver que somos racistas, que nos sentimos orgullosos de ser un poquito más blancos que el resto, o de que nuestros rasgos no sean tan bolivianos y que cuando vamos en la calle no digan ‘’ay se le nota que es bolita’’. Lo digo porque viví en el exterior y experimenté el racismo que hay. Pero creo que el racismo acá está muy marcado por el regionalismo, hemos aprendido a mirar las diferencias que tenemos en regiones, como si eso nos hiciera superiores. Entre cambas, collas, chapacos, siempre estamos tratando de mostrar quién es mejor, y eso es racismo. Luego, cuando se habla de ideología, habla de que ahí vemos que hay mucha diferencia, porque Bolivia es uno de los países que tiene mayor diversidad de pueblos indígenas; la mayoría de nuestra población son pueblos indígenas. Y sin embargo somos los pocos que nos creemos blancos, que en realidad no tenemos nada de blancos porque somos mestizos, que nos creemos superiores. 
Entonces creo que el racismo también viene de ambas partes, del indio al blanco, ‘supuestamente del blanco’, y del blanco a al indio. Luego está también en las formas de los cuerpos, en todos los aspectos creo que Bolivia quizás es uno de los países que tiene más arraigado el racismo desde los pueblos indígenas. Desde las distintas ideologías, desde las diferencias en las clases sociales también, que nos llevan a estas distinciones de personas y a creernos superiores. Pero no usamos la palabra racistas porque nos hace sentir culpables y al sentirnos culpables tenemos que hacernos responsables, y no todos queremos hacernos responsables de eso. 

2. La muerte violenta de George Floyd fue la gota que colmó el vaso, por lo cual estallaron muchas protestas por todo el mundo, sobre todo protestas virtuales.
¿Por qué cree que este suceso haya causado protestas por todo el mundo y no solo en Estados Unidos?
Lo que pasa es que, personalmente como Mariela solamente, tengo opiniones divididas en cuanto a esto porque creo que es muy fácil seguir el “trending topic”. Durante la cuarentena ha habido muchos asesinatos, muchos feminicidios, muchas cosas que no nos han conmovido y la globalización hace que estas cosas sean más fáciles de ser habladas y de seguirlas. Creo que es esa razón, la globalización, la información está tan a la mano, y una vez que se hace tendencia todas la siguen porque todos la tienen. Y obviamente que deberían ser normal porque existe casos en los que no lo son, que nosotros nos veamos incomodados por las injusticias sociales y raciales. No debería ser normal que veamos esto que pasó con George y que podamos seguir como si nada, que podamos ignorarlo. Pero el tema es que pasan otras cosas de las que tampoco hacemos protestas. Por eso creo que seguimos la tendencia de las redes. No digo que esté mal, digo que esté mal que estén dispuestos a hablar por el racismo en otros lugares y no en nuestro país y creo que la globalización juega un rol muy importante porque compartimos muy fácil. Ahora compartir algo; está a un solo click de distancia y te molesta algo y lo pasas, y te molesta algo y lo compartís. Y creo que también la injusticia mueve las fibras más íntimas del ser humano. El darte cuenta de que en algún momento, en alguna situación de la vida podés pasar por eso simplemente por algo que no controlás, como el color de tu piel, como tu raza, como ser boliviano en el extranjero y que eso te hace vulnerable a una violencia, te hace querer hablar por otros. Porque es injusto y no podemos quedarnos callados o no deberíamos quedarnos callados. Creo que más que todo eso. 

3. Ha habido muchas protestas virtuales en redes sociales defendiendo #blm también en Bolivia. ¿Cree que esta situación concientice a los ciudadanos bolivianos acerca del racismo en Bolivia? ¿O más bien es una manera de taparse los ojos respecto el racismo aquí? 
Creo que esto depende mucho del individuo de nosotros y de nuestra capacidad de evaluarnos y de repensarnos. Porque creo que después de tantas crisis, el paro cívico fue una crisis que nos debía invitar a pensarnos y a ser mejores. Pero después del paro cívico somos los mismos, incluso peores. No sé si algo cambia con un hashtag, no sé si algo cambia con que comparta una foto negra en mi Instagram, mucho menos si mi lenguaje sigue siendo igual de racista, igual de violento y no soy capaz de sentarme y verme a mí misma y decir “yo también estoy haciendo las cosas mal”. Yo también le digo a mi amiga “ay que linda, pero es medio cambita” o sino ‘’oye, me gusta el chico, súper lindo, pero es que es cambita, no sé’’. O también me burlo de la gente que usa el término “p.u.” y comparte los mismos videos. Si me estoy riendo y estoy dentro de un lenguaje discriminativo y racial que comparto y que en ningún momento veo que está mal. 
Claro que es mucho más fácil lo que sucede en Estados Unidos, porque de blanco al negro hay un matiz entero. Es muy notoria la diferencia racial, pero en Bolivia también tenemos un pueblo afro boliviano del cual no conocemos por el cual no abogamos, también tenemos miles de pueblos indígenas que ahora en nuestra pandemia la están pasando mal y nosotros estamos abogando por otro país. Y estamos en nuestras casas sentados, mirando Netflix, haciendo “Pedidos Ya” y no estamos pensando que los 50bs de mi hamburguesa puede ser la medicina para el pueblo indígena que está siendo atacado. Entonces creo que lastimosamente, esto viene del individuo de la capacidad de cuestionarte, de auto pensarte, de pensar por qué pensamos como pensamos, por qué hablamos como hablamos. Por ejemplo, algo que a mí me chocó, supongo que lo conocen, él es muy viral. DEXA (@dexanfetamina) en Instagram y en Twitter. Y él hizo la imagen que decía: “Subile más al brillo” (https://www.instagram.com/p/CA-5gNDpBrp/), y ahí me di cuenta de lo racista que yo era de muchas maneras, aun trabajando con pueblos indígenas. Para mí el trabajo en el museo arte campo me abrió la vista hacia reconocer que en realidad ser mestizo no debería ser algo de lo que estemos en cierta parte orgullosos, porque no somos superiores. Perdimos mucho de nuestra identidad y no nos dolió y lo perdimos a la fuerza y me hizo notar que desde mi posición de mestiza y desde mi posición de blancoide, ojos no tan oscuros, seguía mirando la belleza en el matiz que a mí me conviene. Y entonces cuando ves a esas mujeres indígenas y de otras culturas, decís “uy que linda, pero tiene cara de indígena” y obvio que tiene cara de indígena y obvio que es linda porque estamos tan estereotipados que el racismo es normal, porque viene también con un estereotipo, viene con una ideología, con un pensamiento que no estamos dispuestos a enfrentar directamente. Porque significa reconocer que muchas de las cosas por las cuales estamos orgullosos no son signos de orgullo. Son muchas de las cosas que hablamos desde chiquitos.
Algo que me hizo eco: usamos tanto el término “ay, la chola del fulano”, “la chola de mengano” o “ay no, callá a esa chola”. Pero ese término viene porque las cholas eran las que eran (…) las domésticas dentro de las casas, pero al mismo tiempo estaban a la disposición del patrón. Para que cuando el patrón quiera, vaya y la viole. Para que cuando el patrón quiera, vaya y abuse sexualmente de ella. Y eso es algo tan fuerte que no vemos y que usamos todo el tiempo en defensa. Si alguien te dice “callate” y estás muy enojado, (decís) “andá a calllar a tu chola”. No te das cuenta que estás recogiendo a la herida de la historia que acarreamos como si fuera normal. Entonces creo que depende de nosotros de qué tan dispuestos estemos a enfrentarnos a nuestros propios fantasmas y demonios y ahí ir más a fondo. El tema es que cuanto más mires a fondo acerca de tu conducta, de tu contexto y de tu comportamiento, quizás encuentres más cosas que estén mal que cosas que estén bien. 

4. ¿En su opinión existe racismo hacia los pueblos indígenas del oriente? ¿De ser así, de qué manera se ha expresado? ¿A qué áreas se ha expandido y de qué manera? (Laboral, social, educativa, etc.)
El racismo hacia los pueblos indígenas del oriente es tan grande que se manifiesta principalmente en la ignorancia que tenemos acerca de ellos. Cuando hablamos de pueblos originarios, es mucho más fácil pensar en los pueblos originarios del altiplano. Es lo que el turismo boliviano vende. Es lo que el extranjero compra. Sin embargo, olvidamos que la gran mayoría de los pueblos originarios están en las tierras bajas. Y no lo sabemos. 
Y en realidad nunca estás viéndolo de un punto de vista de abrazar las diferencias culturales que tenemos y entender que no existe superioridad en ninguna de ellas. Y que si sí la hubiera quizás ellos son superiores a nosotros. Porque nosotros nunca fuimos nosotros mismos con el tiempo. Nos hemos adaptado tanto y cambiado que no reconocemos nuestras raíces. Ellos se quedaron como eran. Ellos no vieron la necesidad de camuflarse para encajar. Eso es muy fuerte. Por ejemplo, cuando uno habla de los ayoreos, ¿en qué piensan? Si yo les digo “los ayoreos” ¿qué imagen tienen en la cabeza de ellos? 
Cuando hablamos de ayoreos pensamos en gente que está tirada en el piso mendigando, que no hace nada supuestamente y que incluso se dedica a la prostitución desde chiquitas. Pero no entendemos el contexto. El racismo hacía eso. Nos lleva a ver al otro y mirarlo como miramos nosotros. Sin recordar que el otro es otro; piensa, siente como otro. Viene de otro contexto y eso lo hacer ser como es. Los ayoreos son nómadas. Hasta el día de hoy son nómadas. Ellos fabrican sus famosos bolsos, los fabrican de fibras de plantas que ellos hacen en sus muslos. Es increíble su trabajo. Ellos son el único pueblo que al final no fue colonizado. Y son el más estigmatizado que existe. Ellos deberían ser nuestro patrimonio cultural más grande. Sobre todo en las tierras bajas. Sin embargo, es el más acusado. Y en realidad creo que el racismo también nos lleva a eso, a no reconocer la responsabilidad que tenemos como ciudadanos al no abrazar la diversidad. Al no reconocer que, aunque no seamos de esos pueblos, ellos sí son del nuestro y nosotros también. Que somos tan diversos como país que deberíamos hablar de ellos con orgullo y conociéndolos. Los pueblos indígenas están olvidados. Los hemos olvidado. Y ahora en realidad, si los estamos recordando, tristemente también es porque se ha puesto de moda. Se han puesto de moda los textiles, se ha puesto de moda el conectarte con tus raíces. Pero en realidad no somos conscientes de todo lo que hay detrás de eso. 
Por ejemplo, en el museo nosotros tenemos siete pueblos originarios que están ahí con sus trabajos que yo no conocía hasta que llegué a trabajar en el museo. Y ahí me di cuenta de la gran diferencia que hay, del olvido que nuestro gobierno tiene, porque se ha politizado mucho el tema del indigenismo usándolo como excusa y nosotros hemos abrazado un discurso de odio básicamente. 
El racismo se ve también en que estamos cómodos de nuestra posición en la que solamente vamos a pelear por aquello que nos convenga. Aquello que nos incomode. Pero no vamos a pelear por las injusticias que sufre el otro. No vamos a pelear por las injusticias del pueblo indígena, no vamos a pelear por las injusticias de las comunidades en no reconocer también que su sabiduría ancestral es valiosa y que sus prácticas, que sus conocimientos, que sus descubrimientos pueden y deberían ser usados en nuestra vida. Creo que ahora esta pandemia nos va a llevar a estas prácticas. En cierta manera ver cómo se hacían los huertos, cómo hacían las fibras, y estas cosas nos van a llevar quizás a mirarlos diferente, si es que decidimos mirar. 
Entonces, en resumen, no es justo decir que los pueblos indígenas son discriminados cuando en su mayoría ellos son más en la población. Ahí te das cuenta del peso del racismo. Cuando dentro de un país la población indígena es mayor que la población blanca o mestiza y ellos son los discriminados, te das cuenta que el racismo premia. Que el racismo prima. Que el racismo está ahí tan fuerte y tan latente que no lo sufrimos nosotros, que los insultos no nos vienen a nosotros. Y nosotros somos minoría, pero nosotros estamos en cierta manera al control. En cierta manera estamos arriba porque nos colocamos, el capitalismo nos subió, y seguimos mirándolos desde arriba.

5. Sí, lamentablemente. Bueno, la próxima pregunta es: ¿de qué manera las poblaciones indígenas luchan contra esta discriminación o racismo aquí en Bolivia?
No sé si son conscientes del racismo. En el Parlamento de mujeres que fue el año pasado habló una chica en guaraní, y ella dijo que cuando la entrevistaron y le preguntaron cómo eran allí las condiciones y le preguntaban “¿cómo ser feliz? “Tengo el rio, tengo…”. Entonces creo que para muchos de ellos desde sus pueblos. 
Escucharla a ella me abrió los ojos, al darme cuenta de que a veces las diferencias están en aquel que tiene más posibilidad de acceder al conocimiento y darse cuenta que hay otras realidades que no sean la suya. Yo he visitado comunidades indígenas y creo que es triste, las generaciones pasadas están más orgullosas de sus raíces. No están peleando por hablar del racismo y la discriminación porque están contentos en sus comunidades haciendo su trabajo y viviendo de sus chacos. Pero en las generaciones, nuestras generaciones y las nuevas generaciones, están compitiendo por no ser estigmatizados como los indios. Están saliendo de sus pueblos en busca de mejores vidas porque, uno: el gobierno no los atiende y, dos: nosotros les hemos dicho que la vida en la ciudad es mejor. Nosotros les hemos vendido eso. Y lastimosamente, quizás es muy fuerte lo que voy a decir, pero ocurre también en nosotros, en los mestizos, en el aspecto de que todo lo que vestimos, todo lo que somos viene inspirado de otras naciones. Soñamos con ir al primer mundo, soñamos con ser como los europeos. Seguimos tan heridos por el colonialismo que estamos haciendo lo mismo que hacen ellos, y no reconocemos el bagaje que tenemos que nos ha dejado esto. Los pueblos indígenas están buscando ser reconocidos como lo que son. No desde una perspectiva que no reconoce el racismo, sino desde una perspectiva que acepta que cada pueblo es único y es distinto con sus propias lenguas, con sus propias prácticas y que no los hace mejores, sino los hace únicos. 
El tema triste es que en la vida todo es política, y no importa que tan justas sean las causas por las que velemos, en algún momento deja de ser blanco y negro y aparecen muchos grises, que es lo que ha ocurrido con nuestra realidad cultural, con nuestros pueblos indígenas. Pero sí creo que más que apelar contra el racismo buscan el reconocimiento de pueblos indígenas como lo que son, sin querer ser otra cosa de sus lenguas, de sus prácticas, y el apoyo de la gente. El tema es que dentro del gobierno el discurso ha creado un racismo del indio al blanco también, entonces la historia se revierte en cierta manera.

6. Desde el gobierno de Evo Morales, se reconoce a Bolivia como un Estado Plurinacional. Con el gobierno actual se vulnera mucho este concepto ya que se está favoreciendo una clase social y no se está reconociendo a Bolivia como “Plurinacional” … ¿Qué postura tiene usted al respecto?
 Recordé una película hindú que vi donde le preguntaban a un viejo sabio sobre “¿qué creía de la política?”, y él decía que “en temas de política, los elefantes son los que pelean y la hierba es la que sufre”. Creo que el gobierno de Evo sí hizo muchas cosas, como reconocer a Bolivia como Plurinacional, pero no creo que sus motivaciones hayan sido del todo correctas. 
Creo que en la lucha de ir en contra de lo que el gobierno hizo mal, también le estamos quitando sus victorias como el título de “Estado Plurinacional”; es complicado porque si vos le decís a algún extranjero “Plurinacional”, se ríen. Porque para ellos la plurinacionalidad acá no existe; ¿venir a Bolivia y viajar hasta Cochabamba y Santa Cruz esa es la plurinacionalidad? 
Como ciudadanos hemos tomado la política partidaria como la única política que existe y la política es un derecho de nosotros de ejercerla en anticiparnos en las cosas y exigirlas. Y creo que Evo hizo muchas cosas buenas dentro del marco de la ley, en el título y en la letra, pero que de ahí no se avanzó, ese es nuestro gran problema quizás… Tenemos leyes en contra del racismo y como ciudadanos no nos importa si se cumplen o no, a menos que nos afecte o nos dañe.  
Sobre el racismo a la inversa… Justo el otro día hablé con un amigo sobre los privilegios y él me decía “¿por qué me voy a sentir mal por tener privilegios?” y yo le dije, “no quiero que te sintás mal, pero quiero que tengas un sentido moral de devolverle a la vida para que puedas estar tranquilo”. Ahí fue cuando entendí algo… prefiero tener paz que tener la razón. A mí me costó mucho abrir los ojos para darme cuenta de muchas cosas, y vinieron en base a vivencias y experiencias que me marcaron, y tuve que sentarme y decir: “Okay Mariela, ¿qué hablas? ¿qué pensás? ¿qué decís?” Qué no es tuyo y qué es de un colectivo. En una sociedad que critico pero que la mayoría de las cosas que critico todo el tiempo a veces las hago. Hay pensamientos que son muy feos pero que están en mi lenguaje y yo sola me siento avergonzada de lo que pienso, porque vengo cargando toda mi vida con un pensamiento herrado. 

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