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| Denilson Montaño Segovia, activista por los DDHH |
Por Sofía Aloisio y Verónica Aguilar
Yo hago una crítica a la patologización, yo nunca estuve enfermo, nunca estuvimos enfermos. La enfermedad, la patología hacia la sexualidad, hacia la no heterosexualidad es una invención netamente hetero-patriarcal. ¿Por qué hetero-patriarcal? La heterosexualidad no es una orientación sexual. La heterosexualidad es un régimen sexual que nos quiere a todos por obligación heterosexuales, porque claro, si todos fuéramos heterosexuales todos somos normales, no somos enfermos, somos normales. Y digo el patriarcado por esta función reproductora del cuerpo reproductor, de que tenés sexo solo por reproducirte, no por placer, no por orgasmo, no por eso sino para reproducirte y por toda la normatividad que existe del cuerpo.
- Como decías, como reproducir esa lógica del poder ¿existe la necesidad de replicar esa lógica del poder en esa imposición por los géneros?
Sí, obvio. Ahí está por ejemplo la performatividad del género ¿no? Los roles que son performáticos y que entiendo que son una construcción cultural, pero que se van dando respecto a los patrones que nos penetran al momento de nacer. O sea desde que nacemos ya somos penetrados por el patriarcado. Ya somos penetradas por el binarismo de género, o sea imagínense hasta donde es tan de perverso el binarismo de género que claro, “azul” y “rosado”. La categoría del homosexual nace, o sea el término homosexual, nace por las movilizaciones de la libertad sexual. Ahora, quienes retoman la palabra de la homosexualidad para patologizarla fue lo clínico-médico que nos llamó en algún momento trastornadas, las trastornadas mentales. Y bueno, el 90 se patologiza solamente lo homosexual, y lo trans se despatologiza el año 2017, 2018 perdón. Recién se despatologiza lo trans porque estaba categorizado como disforia de género. Ahora no está del todo despatologizado lo trans, está en otro libro que no recuerdo el nombre pero aún no está del todo despatologizado. O sea los cuerpos homosexuales, lésbicos, maricas, están despatologizados aunque ¿hay una patologización social? Sí. ¿Hay una patologización social hacia nuestros cuerpos? Sí. El hecho que nos digan enfermos hasta ahora no es porque no hacen caso a la definición de homofobia o a la declaración de la OMS. No es porque hagan caso a eso, hacen caso a la estructura machista. Hacen caso a la heterosexualidad, a “la heteronorma” como le decimos las disidentas, por sobre los cuerpos, es por eso que hasta ahora existe una patologización y un odio repulsivo hacia las diversidades y para eso yo encaro, o sea yo hablo de instituciones porque a mí me gusta mucho Rita Segato, que la deben conocer. Rita Segato nos dice que el hombre no es el enemigo, el enemigo es el sistema. Hay que atacar al sistema. Dentro del sistema hay instituciones que vigencian ese sistema. En Bolivia hay dos instituciones patriarcales severas, yo digo. Una institución patriarcal es la Iglesia, la Iglesia que históricamente nos ha callado, nos ha silenciado, nos ha perseguido, nos ha quemado a nuestras compañeras brujas. Imagínense con eso ya es un boom digamos, ¿no? Y luego la institución machista corrupta de la policía boliviana. Obviamente que dentro de eso está el Estado, ¿no? El Estado también. La policía, yo estoy en contra de las “fuerzas del bien” como lo llaman. Yo no estoy de acuerdo con el servicio militar obligatorio. No estoy de acuerdo con el servicio militar obligatorio y tampoco estoy de acuerdo con policías en las calles que no nos cuidan. Yo no estoy de acuerdo con eso. Que los policías que no nos cuidan que se queden en sus casas o que vayan a la cárcel, pero que no vengan acá con abuso de poder a mi casa a amedrentarme y a insultarme. Que el policía que quiera ejercer abuso de poder que lo haga por sobre su cuerpo, que no venga y nos joda a nosotras, a nosotros, a nosotres. Por eso yo tengo mucha repulsión a la policía, por ejemplo hay compañeras que se han articulado contra la violencia en tiempos de pandemia y han llamado a la FELCV que es parte de la policía igual para ver si contestan las denuncias de violencia. ¿Acaso contestan? No contestan. La policía no es aliada ni de la democracia y mucho menos de nuestras luchas políticas sociales. Que un policía me llame maraco también eso es una repulsión de odio. A mí me llaman enfermo, el enfermo es quien hasta ahora no soluciona su machismo, hasta ahora no soluciona el odio, ése es el enfermo. Se lo boicoteo la enfermedad al macho, se lo boicoteo la enfermedad a esa, ojo que las mujeres no se salvan de la doble moral y del mismo machismo, a mí me cuesta mucho criticar a una compañera, a una mujer digo, que es homofóbica. Me cuesta demasiado, pero a veces yo digo ¿sororidad? no, ya no creo en la sororidad compañera. O sea la sororidad para mí es como que bueno, está bien sorora pero no sé hasta dónde. Hay que despatologizar los cuerpos no solamente con lo clínico-médico sino a nivel social. Hay que cuestionar a la policía que no nos cuida y acá me cuidan mis amigas, mis amigues, no me cuida la policía. Para mi esa frase es vital con lo que viví.
Ahora, de mi proceso de vida, de mi proceso de activista lo que me hizo renacer, encontrar mi sentido de lucha, mi discurso, ha sido el proceso educativo que yo he tenido. Bueno el colegio sexista, que es otra de las cosas que también luchamos nosotres, contra la educación sexista, ha significado mucho para mi luchar los últimos años en mi colegio. En el año 2017 yo hice cumplir un decreto que decía que los colegios tenían que hablar el 17 de mayo y el 28 de junio. Entonces aproveché ahí para hablar en el colegio, que yo lo recuerdo y hasta ahora me deja en shock, porque mi colegio es bien católico y en las misas los adolescentes y jóvenes eran molestándose pero cuando hablé, cuando estaba hablando de la sexualidad, del lesbianismo, homosexualidad, de transexual, les cuento que no movían la boca. Eran petrificados, yo decía “no puede ser, acá todos son homosexuales que están tan callados, están atendiendo” yo no entendía, pasaban muchas cosas por mi cabeza, veía a los profesores traumados. Veía a algunos profesores que aplaudían la causa, veía a mis compañeros ahí petrificados como diciendo “wow, que me estás diciendo, es algo nuevo, o sea necesito esto” y eso abrió mucho mi mente para encausar una lucha. Porque yo empecé con el discurso LGBT que ahora cuestiono mucho, yo empecé con el discurso LGBT de amor es amor, viva el arcoíris, que no me importa otra cosa que no sea el arcoíris y el amor a mi pareja o sea la clase, la raza lo dejo allá, sólo amor es amor. Entonces así empecé, hay un proceso de estudio, hay un proceso de formación política también que no es digamos que yo fui con María Galindo y “María Galindo, enseñame el feminismo”. He tenido un proceso colectivo también con mis compañeras de la disidencia pero también muy individual desde mis vivencias, desde mi personalidad. Por eso yo creo que para mí el colegio, o sea, imagínense vivir discriminación y que tu mama ya no te quiera acompañar al colegio porque sabes que te van a discriminar. 12 años, no miento, fueron como… desde kínder, porque yo recuerdo que en kínder ya era muy revolucionario, o sea revolucionaria. Me subía a modelar a las mesas y me creía Miss Carnaval por ejemplo, imagínense la reina del carnaval, yo a mis 5 años con esas expresiones. Luego primero, segundo, tercero de primaria, ahí fue el primer llamado de atención de una profesora que le dijo que yo necesitaba psicólogo. Luego cuarto, quinto, sexto, séptimo y octavo ahí una profesora me lleva al servicio psicológico para encararme y decirme “Usted es gay” y yo decía “No, no, no”. Y ya luego tercero de secundaria, cuarto de secundaria, ahí rompió todo ya para que la pre promo y la promo ya no tenga discriminación por mi orientación sexual, por mi expresión de género, por mi expresión de todo, digo yo.
Yo el colegio lo viví realmente muy pésimo, todos los días era un insulto, que otro insulto, aparte ser el nerd del curso y aparte maricón o sea imagínense. Te insultaban por ser nerd, porque eso te decían en el colegio. Y otros te insultaban por ser maricón, o sea imagínense al heterosexual cuán conflicto le hacía que un marica sea más inteligente que él. Y ahí yo decía “esto, ahora que lo pienso, esa es la razón del empute colectivo heterosexual que me discriminaba” pero ahora lo digo sin llantos, sin la posición de víctima, lo digo con orgullo, lo digo desde un asunto político. Porque es un asunto político ir al colegio y vivir todas estas mierdas, perdón que diga esa palabra. Y luchar por la educación sexual para que otras personas no pasen lo mismo es un reto, es un reto para todas, todos y todes. Yo creo que eso ha sido en mí lo personal, porque el salir del closet fue bien traumático, a mí me llevaron a un endocrinólogo para revisar mis hormonas, por ejemplo. Yo a mis 16 años iba al endocrinólogo porque me dijeron que era hormonal mi problema. Y veía chicos de mi edad, chicas de mi edad que ellos no estaban por la causa de homosexual sino estaban por el tema de transición de género que la endocrinóloga era muy conservadora, a mi qué no me dijo, y a las chicas igual. Y nos juntábamos a tomar café en un lado lejano de nuestros padres. Ahí nos poníamos a llorar y nos decíamos “mira, yo me siento muy mal, no sé qué hacer, acabo de salir del closet”, “yo igual” entonces así. Pero no creo que sea muy reivindicativo esto de salir del closet para mí, sino el proceso de educación popular que tuve.
- Sí, bueno muchas gracias igual por compartirlo con nosotras y claro, yo creo que todo lo que tu pasaste te hace la persona que eres hoy y que tengas todas esas ganas de seguir y hacer todo lo que haces y todo lo que vas a hacer por todas nosotras. La segunda pregunta iba un poco en línea con lo que ya decíamos y tocábamos un poco, que, si en esta lucha es importante el rol de los hombres heteros y sis, y quería preguntarte cuál es tu postura. ¿Consideras que ellos son aliados del feminismo? ¿un hombre se puede considerar feminista? o ¿cómo crees que deberían ser el rol que ellos deberían encarar en esta lucha?
Yo no soy un fiscal del feminismo. Yo no puedo decirte “eh, para, no tenés útero” porque lo dirían por mí, “no puedes ser feminista porque no sos una mujer, ni siquiera mujer trans, sos un no binario, andá con tus causas LGBT por allá”. Yo creo en un feminismo interseccional, un feminismo interseccional no con hombres deconstruidos sino con hombres que transformen pares, que transformen su vida, también su sexualidad, porque dentro de la heterosexualidad de los hombres si hay muchos ejercicios de poder, aunque digan que no hay demasiado privilegio igual, pero yo estoy muy de acuerdo por un feminismo interseccional. Pero no esos hombres de puro discurso, por eso es que yo digo, hay que estar (más) ojo al charque con los aliados o con los hombres en el feminismo que con los hombres machistas que están en la calle. No nos salvamos compañeras de que un hombre en nuestros espacios nos cometa violencia, no nos salvamos. Por eso yo digo que tenemos que estar ojo al charque, no siendo policías de su cuerpo, pero viendo si realmente dentro de nuestros espacios, de nuestros colectivos, dentro del feminismo y de los feminismos, qué aporte tienen los hombres compañeros hetero sis en los espacios. Si quieren estar en los espacios solamente para hablar y quitar el espacio a una mujer que está ahí sentada y que todo el tiempo el hombre quiere hablar en el espacio del feminismo, no. No, porque eso pasa siempre, que el hombre siempre quiere hablar, quiere dar su punto de razón todo el tiempo, hasta quiere hablar de aborto en primera persona porque claro, él se siente que tiene la razón por ser hombre. Y eso pasa mucho, los micro machismos pasan demasiado, pero yo sí opto por las alianzas de las movidas sociales, interseccionales, y plurisexuales. Pero yo respeto mucho igual a los feminismos que dicen "solo mujeres”, respeto mucho el espacio de los feminismos cuando dicen “solo mujeres” yo respeto demasiado. Es como que yo también diría “yo quiero hablar con mis compañeras homo, lesbo, trans de asuntos que traspasan por nuestros cuerpos, que traspasan porque los sentimos”. Yo no puedo ir a un espacio a hablar de una compañera que aborta en primera persona, tengo que respetar ese espacio, tengo que respetar el espacio de la compañera regulacionista de la institución con la abolicionista, pero eso no significa que yo deje la crítica y que deje la discusión política que tenemos entre los feminismos.
Hay mucha discusión política de la prostitución, de la participación de los hombres y de otras cosas más. Pero yo sí opto por la transversalizacion de lucha y que bueno, hombría y machismo es lo mismo, así que un hombre que se deje de llamar hombre, ahí está la revolución.
- Hace un rato mencionabas que empezaste con el movimiento LGBT con arcoíris y todo eso, y que se ha ido transformando y cambiando, ¿a qué ha cambiado?
En el discurso hay mucha despolitización LGBT, en Bolivia el movimiento LGBT está despolitizado. El movimiento LGBT no habla de la marica, de la trans y de la lesbiana obreras, no habla del indígena en primera persona, lo único que le preocupa ahora al movimiento gay más que todo es casarse y ejercer sus derechos clase medieros, es eso. La marica de periferia no les importa, o sea están fuera de esa agenda blanca heteronormativa y por eso los discursos “amor es amor”. Mientras que yo te hablo de amor es amor hay trans, trabajadoras sexuales, que están siendo pegadas por policías y arrestadas ilegalmente, hay compañeras en situación de migración por su identidad. Es decir, imagínate que una compañera travesti que tiene que venir del Beni buscando las posibilidades a Santa Cruz para ejercer su vida y su sexualidad, su identidad, sin una carga de la familia. Porque la familia no del todo es buena y no del todo es bonita como nos la chantan en la cabeza. Es por eso, yo me politizo más con una mirada tal vez más acida, más radical, pero que tiene que ver con la firmeza discursiva en el transfeminismo. ¿Qué es el transfeminismo? No es que yo sea trans y feminista, el transfeminismo es un feminismo transversal, un feminismo de cuerpos, de pluri cuerpos, pluri sexo y de la disidencia sexual, que es una respuesta contra el sistema y contra la normalización estética corporal. Porque yo no quiero ser normal a nadie y porque no quiero ser imitación de la hombría, ¿me entendés? Esa es la disidencia sexual, es una respuesta radical contra la normalización del género porque lo que quieren es normalizarnos o sea Denilson, normalízate, sé gay pero por favor normalízate. Fabiana, sé lesbiana pero normalízate, no te vistas así, sé como una heterosexual. Quieren normalizarnos pero yo no quiero normalizarme. Es por eso que yo te digo que ¿hay una transformación de discurso? Sí. Hay debates y encuentros con los movimientos LGBT? Te cuento algo, el año pasado yo principalmente tuve una discusión muy fuerte con el movimiento LGBT en Santa Cruz porque no quisieron que en la marcha del 28 de junio esté el pañuelo por la despenalización del aborto, el pañuelo verde. Dijeron que no podemos estar en la marcha del plaire porque ese es un espacio solamente de LGBT y que no quieren pañuelos que asesinan bebés y yo me quede así como que “cómo puede decir esto el movimiento LGBT cuando se trata de la emancipación corporal, sexual, de que yo decido por mi cuerpo” o sea yo les encaré. Yo no puedo decir yo decido por mi cuerpo para ponerme uñas y pelucas y ser gay y ejercer mi derecho a mi sexualidad e invalidar la libre decisión de una mujer que no quiere ser madre. Y el discurso que a veces te dan algunas compañeras trans es de que “yo quiero ser mamá, por eso es que yo no quiero que aborten, yo quiero adoptar” y bueno, hay otra discusión por ahí pero no sé por qué lo mezclan, imagínate tú. Este discurso separatista, porque sí es separatista, vos sos LGBT y yo feminista y cada quien por su lado. Yo no busco eso, yo busco una alianza de las luchas sociales porque es mucho más efectiva, es mucho más política sobre un movimiento social, sexual, político. Eso es lo que es una meta para todos los feminismos, supongo, pero yo no quiero LGBT por acá y por allá las indígenas, los discapacitados por acá y al final tener una repartición neoliberal de las luchas sociales. El neoliberalismo lo quiere así, el neoliberalismo nos quiere separar, cada quien por su lucha. Sí aborto legal pero que la mujer se lo pague en una clínica y que pague al sector privado. Sí, que existan las trans pero que la trans se pague su proceso de hormonas ella misma y que vea el precio adecuado a su bolsillo, pero no, el Estado no tiene que ensuciarse. Hay mucha ideología ahí política que está en discusión, por eso es que nos dicen que somos de izquierda “ay las feministas de izquierda, que bla bla bla blu blu blu” y ya está, pero eso a tu respuesta.
- Gracias, estoy de acuerdo. Lo normativo sí es impuesto. Y no podemos negar que somos seres políticos y ejercemos todos los días. Entonces con esta aclaración voy a continuar con mi pregunta. Yo te entiendo como un defensor de la integridad y del goce de los cuerpos. Tomando eso en cuenta cómo calificarías la situación de la población a la que tu estas más cercano, con la que tienes más relación en toda esta labor que nos has estado comentando, respecto en específico a la pandemia y a esta cuarentena.
Bien, yo no creo que haya goce del todo cuando no tenés para comer. No creo que haya goce del todo cuando no tenés el derecho a abortar. No creo que haya un goce del todo cuando el violador está en la casa y tampoco creo que haya una integralidad ante un sistema y ante un gobierno que no hace políticas públicas sino (que) hace caridad con oraciones y ayunos. Es por eso que yo interpelo mucho, yo interpelo mucho por políticas públicas que tienen que ser integrales y que tienen que garantizar el bienestar social de las personas. Yo no puedo estar solamente dando bonos al principio como lo ha estado haciendo el Estado, dando bonos solamente para familias heterosexuales y porque al principio fue así. ¿Familia heterosexual?, bueno sí, tiene bono. Por ejemplo partamos de ahí. Pero sí hay un privilegio, hay un privilegio que tenemos muchas personas en nuestro goce sexual, en nuestro goce político y que puede ser integral. Lo integral puede ser relativo igual, no sé, no sé vos como lo llevas también tu enfoque, podemos hacer un debate, está bien hacer el feedback.
Por ejemplo a mí me gusta mucho Luciana Baker que la deben conocer, ella habla mucho del goce sexual. Putita golosa se llama, googleenlo, ya lo han leído seguro. Ella habla del goce desde un sentido liberador, que libera, del goce que te genera placer. En cuarentena no creo que haya placer. No creo que haya un goce integral, un goce digno, no lo creo, y es muy duro. Tal vez haya un goce clasista, puede haber un goce clasista, tengo a mi pareja, tengo mi departamento e invalido al pobre y no tengo consciencia de clase pero bueno yo soy de goce clasista. Y el goce clasista, no tiene que haber ni goce clasista ni goce machista, el goce debe ser netamente feminista. Porque el goce tiene que ver con un la liberación del placer, con vivir dignamente, no estar mendigando, no estar en una situación de escasez, y eso no es para nada integral. Si abarcamos la integración desde una mirada normativa, no normativa para el cuerpo, sino normativa a nivel de estado tampoco lo es. Quinientos bolivianos para dos meses para una familia numerosa, ¿ustedes creen que es integral? No es integral. Y bueno, esa sería mi respuesta hasta ahí. Yo entro en crisis con esa respuesta porque igual estoy en una situación de privilegio, vivo en un cuarto, tengo mi casa, tengo mi cuarto solo, tengo acceso a Internet, puedo auto estimularme, puedo tener sexting en mis redes, pero otra compañera no lo va a tener. Apenas tiene para comprarse 2 pesos de pan, pero aun así yo soy consciente y de que me despojo de ese privilegio para luchar también por las compañeras que ahora están en una situación de vulnerable. Más que antes ahora están en una situación de vulnerable, de doble vulnerabilidad diría yo.
- Quería preguntarte también si conoces, si se han tomado medidas justamente con esta población vulnerable de la que tú me hablas, aparte de los bonos.
No. No ha habido. Recién la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha lanzado que no tiene que haber ninguna discriminación contra las personas de diversidad sexual en tema de cuarentena con énfasis en población trans que no muchas tienen casa propia, la mayoría alquila, son trabajadoras sexuales, ¿qué pasa con ellas? No ha habido. Al Estado no le importa nuestras vidas, no le importa nuestros cuerpos, mejor si nos morimos para ellos. Mejor si no existimos, para ellos. Y duele decirlo, duele decirlo en un estado plurinacional que ha tenido avances históricos para la población LGBT, pero que al final somos el meollo, somos lo último, porque quien no se reproduce para el sistema. Y vuelvo con eso, quien no se reproduce para el sistema y que no generan estos bienes para el sistema somos las ultimas. Como los discapacitados, por ejemplo, aunque los discapacitados tienen un bono. Yo quisiera, si me llaman enfermo socialmente hasta quisiera recibir un bono digamos por ya saben, por homosexual, muchos, pero no, no podemos, (lo digo) haciendo una sátira digamos al gobierno. Pero no ha habido ninguna, lo único que nos ha lanzado Jeanine es que ayunemos y oremos, está bien, yo la entiendo, que ayunen y oren las personas que lo hagan, pero que no sea un mandato a nivel nacional.


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